Perdida

Junio 2, 2008 at 3:25 pm (preludios) ()

Y tras la oscuridad y el dolor… una luz cegadora y más dolor.

Así fue mi llegada a Sindoril, aunque yo aún no podía ni imaginarlo.

Volví a la consciencia desorientada, sin saber ni en qué posición me encontraba. Con un poco de lógica podría encontrarme en un hospital. Con mucha imaginación, saliendo de una pesadilla, a salvo en mi propia cama.

Abrí los ojos para salir de dudas y la luz me cegó, sumiéndome en un dolor más agudo si cabía.

No oía nada, ni mis propios sollozos. Ni era capaz ni de moverme. ¿Dónde estaba?, ¿qué estaba pasando?

Hasta que alguien… o algo, me levantó en vilo y alivió mi dolor.

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