Remedios

Junio 10, 2008 at 7:02 pm (preludios) ()

No me resistí. Tampoco creo que lo hubiera hecho de habérmelo permitido el dolor. Aún hoy, años después, no he vuelto a sentir todo aquel dolor que aguantó aquel cuerpecito.

Quienquiera que me hubiera recogido alivió el dolor. Mis ojos, la mano, las piernas…

Lo primero que capté al recuperar los sentidos fue la suave fragancia de la infusión que me dio a beber. Debía ser algún tipo de relajante, el sueño vino casi al instante.

Permalink Dejar un comentario

Perdida

Junio 2, 2008 at 3:25 pm (preludios) ()

Y tras la oscuridad y el dolor… una luz cegadora y más dolor.

Así fue mi llegada a Sindoril, aunque yo aún no podía ni imaginarlo.

Volví a la consciencia desorientada, sin saber ni en qué posición me encontraba. Con un poco de lógica podría encontrarme en un hospital. Con mucha imaginación, saliendo de una pesadilla, a salvo en mi propia cama.

Abrí los ojos para salir de dudas y la luz me cegó, sumiéndome en un dolor más agudo si cabía.

No oía nada, ni mis propios sollozos. Ni era capaz ni de moverme. ¿Dónde estaba?, ¿qué estaba pasando?

Hasta que alguien… o algo, me levantó en vilo y alivió mi dolor.

Permalink Dejar un comentario